Una de las tres piezas claves que nos ayudará a dormir y descansar, puedes tener el mejor colchón pero de nada sirve sino va acompañado de un buen cojín.

 

Con los años vas viendo que cada persona necesita un tipo de almohada y que a menudo lo que importa en su elección es la sensación de confort que te pueda transmitir cuando lo pruebas, es así porque no existen fórmulas mágicas para garantizar que estamos eligiendo el correcto, ni parámetros universales para acertar en la elección.

Los médicos y fisios nos diran que el cojín ideal debe proteger la zona de las cervicales y mantener el cuello recto respecto a la espalda, a partir de ahí para gustos los colores ....de rellenos los hay de fibras ( los de toda la vida) de fibra siliconada, de plumas, de látex, viscoelásticos , con viscosoja, con visco carbono, con tratamientos de aloe vera, de romero.......las fundas deben ser suaves, absorbentes y de algodón para que circule el aire.

CONSEJOS

  • Si nos resulta excesivamente duro, nos puede hacer daño en las cervicales. Si tenemos problemas en esta parte de la columna, lo deberíamos escoger anatómico. Y el grueso no es sólo un tema de comodidad sino de ergonomía. Antes de elegir la almohada es recomendable probarla en la tienda, y no alargar la vida en exceso -entre tres y cinco años-
  • Si dormimos de lado, la almohada debe cubrir todo el espacio entre el hombro y el cuerpo para una alineación correcta. Lo mejor sería un cojín grueso y de firmeza alta.
  • Si dormimos boca arriba, la almohada mejor de grosor fino para cubrir el espacio entre la cama y la nuca. La cabeza debe quedar alineada que no vaya lateralmente ni hacia atrás. Podemos poner una almohada bajo las rodillas.
  • Si dormimos boca abajo nos conviene un cojín blando y delgado.
  • Si vamos cambiando de posición utilizaremos una almohada suave y flexible que se adapte a todas las posiciones. La firmeza de la almohada será media-baja.

 

 

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